El aceite de coco es un producto versátil. De hecho, tiene una gama muy amplia de usos. Y no olvidemos sus numerosas propiedades beneficiosas.

Conozcamos en detalle lo que hace especial a este aceite.

Su contenido en grasas

El aceite de coco es una de las fuentes más ricas en grasas saturadas, casi el 90% de los ácidos grasos son saturados, pero su composición química es muy diferente de las grasas saturadas que se encuentran en la carne y los productos lácteos.

De hecho, el aceite de coco contiene triglicéridos de cadena media (MCT), a diferencia de la mayoría de las grasas animales y vegetales, que son ácidos grasos de cadena larga y se metabolizan de forma diferente.

Las grasas son nuestra principal fuente de energía, pero los ácidos grasos de cadena media se digieren de forma diferente a las demás grasas.

En lugar de almacenarse como reservas, el hígado las convierte directamente en cuerpos cetónicos, que están disponibles como energía para las células, ya que cuando la glucosa del cuerpo se agota, las células pueden utilizar los cuerpos cetónicos como combustible de supervivencia.

Se dice que los cuerpos cetónicos son importantes en el tratamiento de ciertos trastornos cerebrales.

El aceite de coco y la salud

No es casualidad que las personas que viven en regiones en las que el aceite de coco es un ingrediente clave de la dieta estén más sanas por dentro y por fuera. De hecho, uno de los países con mayor producción de aceite de coco es Sri Lanka ya que su clima es perfecto para cultivar numerosas plantaciones, las palmeras crecen junto al mar y le dan una mayor calidad.

Se han realizado numerosos estudios en el sudeste asiático sobre la relación entre el consumo de aceite de coco y la salud.

Varios agrónomos ha realizado numerosos estudios en países donde el consumo de aceite de coco es muy elevado. En este caso, resulta que las poblaciones tienen un nivel de colesterol que se mantiene en el rango normal. Un mayor nivel de HDL o colesterol bueno (lipoproteína de alta densidad) que de LDL o colesterol malo (lipoproteína de baja densidad).

Otro estudio sobre este tema en los atolones polinesios de Pukapuka y Tokelau, donde el aceite de coco es la fuente de grasa más importante en la dieta local y, sin embargo, la incidencia de enfermedades cardiovasculares es muy baja y los niveles de colesterol son normales.

En cuanto a sus beneficios para perder peso, los estudios clínicos han demostrado que el consumo de triglicéridos de cadena media (TCM) conlleva un mayor gasto energético que el consumo de triglicéridos de cadena larga.

Estos estudios sugieren que el consumo de los MCT presentes en el aceite de coco puede ser beneficioso para el control del peso.

Propiedades antimicrobianas

El aceite de coco puede ayudar a prevenir enfermedades o a contener sus efectos negativos. La mayoría de los ácidos grasos de cadena media tienen propiedades antimicrobianas. De todos ellos, el ácido láurico ha demostrado ser muy eficaz y es también el que se encuentra más comúnmente en el aceite de coco. Cuando comemos cualquier grasa, sus triglicéridos se descomponen. A veces forman un monoglicérido.

El monoglicérido que se forma a partir de las grasas de cadena media del aceite de coco es la monolaurina. Además, las propiedades antimicrobianas del aceite de coco se extienden también a la piel. Puede utilizarse, por ejemplo, para combatir el acné, pero también en el cuidado de heridas para favorecer los procesos de cicatrización.

El aceite de coco y las infecciones por hongos

Se dice que el aceite de coco es capaz de defender la flora intestinal. De hecho, hay bacterias «amistosas» en el cuerpo que son necesarias para la salud. Estas bacterias intervienen en el proceso digestivo y producen una sustancia capaz de reducir el nivel de levadura en el organismo.

El aceite de coco, con sus grasas, ayudaría a protegernos de la Candida Albicans. Un tipo de levadura que puede vivir en pequeñas colonias alrededor de la cavidad oral, en el tracto gastrointestinal y en el tracto genital femenino.

Propiedades curativas en las úlceras pépticas

En el pasado, se pensaba que la principal causa de las úlceras era el estrés. Aunque el estrés puede ser un cofactor importante, se ha demostrado que el Helicobacter pylori es la principal causa de la gastritis crónica y del 90% de los casos de úlcera péptica.

El aceite de coco tiene propiedades antimicrobianas y antibacterianas. Esto hace que sea eficaz en casos de gastritis crónica y úlceras pépticas.

Los radicales libres

Se dice que el aceite de coco es capaz de protegernos de los daños causados por los radicales libres y, por tanto, de prevenir los signos del envejecimiento.Los radicales libres son moléculas inestables capaces de provocar reacciones químicas no deseadas en el organismo. En cambio, el aceite de coco, al ser una grasa estable, no es dañado por los radicales libres.

La ingesta de aceite de coco podría contener los daños producidos por las moléculas inestables y liberar todo su potencial antiedad.

Propiedades beneficiosas del aceite de coco para el cabello, la piel y la higiene bucal

Las propiedades beneficiosas del aceite de coco no sólo actúan en el interior del cuerpo, sino también en el exterior, mejorando el aspecto de la piel y el cabello. Para mejorar la belleza y la salud de su cabello, puede utilizarlo como un paquete aplicándolo directamente sobre el cabello húmedo antes de lavarlo durante 30-60 minutos.

Además, el aceite de coco es una fantástica alternativa natural a las caras e ineficaces cremas hidratantes y lociones que suelen contener productos químicos. El aceite de coco es un potente hidratante para el cuidado de la piel y el cabello.

Otra función importante y saludable del aceite de coco es el Oil Pulling, que es una técnica ayurvédica para la higiene bucal.

Utilizando el aceite de coco como enjuague bucal durante unos 20 minutos cada día, se vencen las bacterias dañinas, se mejora la salud de la cavidad bucal y se previene el mal aliento.

Provoca la pérdida de grasas nocivas

Existe la posibilidad de que el aceite de coco pueda ayudar a reducir los depósitos de tejido adiposo blanco, es decir, la grasa subcutánea que se acumula en la zona abdominal.

De hecho, en 1998 se realizó un estudio en España: al enriquecer la dieta de una muestra de ratones de laboratorio con aceite de coco, se estimuló un componente celular llamado UCP1 (proteína de desacoplamiento), capaz de transformar los alimentos en energía.

Así, el aceite de coco sirvió para disminuir la deposición de grasa en estos pequeños mamíferos.

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