Hace pocos años muchos cirujanos se jactaban de la longitud de sus incisiones quirúrgicas, y parecía que existía una relación directa entre el tamaño de la herida y la gesta quirúrgica. Es bien cierto que el tamaño a veces si que importa, pero en la cirugía en las últimas décadas se ha trabajando con la idea de hacer menos incisión, menos trauma.

Este paradigma de muchos cirujanos, ha ido cambiando a la hora de realizar, técnicas mínimamente invasivas, técnicas artroscópicas en el tratamiento de muchas de las patologías osteoarticulares, y también al abordaje de fracturas desde la óptica de un artroscopista.

Las técnicas artroscópicas en la cirugía ortopédica, ha permitido tratar muchas enfermedades que desde hace poco se abordaban con técnicas convencionales.

Demostrado está la artroscopia de rodilla, hombro, cadera y tobillo, donde han dejado de ser técnicas exclusivas, para estar a la mano de cualquier cirujano ortopédico.

Una de las recientes indicaciones de la cirugía artroscópica es su aplicación en el tratamiento y reducción de las fracturas que afectan a la rodilla.

Como son las fracturas de la meseta tibial, donde se conjugan varios factores:

Uno de ellos es la osteoporosis, con importante conminución del foco de fractura, hundimiento de la articulación, otro de ellos es las lesiones ligamentosas acompañantes (ligamentos cruzados, lesiones meniscales, dislaceraciones del cartílago articular).

Este tipo de fracturas se caracterizan porque la función articular después de una fractura Intraarticular, es proporcional a la exactitud de la reducción conseguida.

D. Sish, Campbell’s Operative Orthopaedic. Saint Louis.1987

Los objetivos de la cirugía son

  1. Reducción superficie articular.
  2. Restablecimiento de ejes mecánicos de la extremidad.
  3. Reposición de la pérdida ósea.
  4. Estabilización reducción.

Desde hace dos años estamos utilizando en nuestra consulta de Cirugía Ortopedia y Traumatología IBOT, de la clínica USP Palmaplanas, el soporte artroscópico para el manejo de fracturas de meseta tibial, fracturas de arrancamiento del ligamento cruzado anterior, epifisiolisis de meseta tibial en niños.

También hemos extendido la indicación a otras patologías de la rodilla que se abordan con cirugía abierta, como son la osteocondritis disecante de fémur en estadios iniciales, la realización de mosaicoplastias, transplante de células madre condrales, etc.

La visión directa de la reducción de la fractura, el uso de un soporte artroscópico es clave para permitir controlar la reducción de la fractura sin añadir importantes incisiones, traumatismos de partes blandas.

¿Donde están los límites de la artroscopia? Los límites los marca la fractura y la experiencia del cirujano en el abordaje de la misma.

El estudio preoperatorio con pruebas como TAC, RMN, nos permiten mapear y conocer bien el trazo de la fractura, nos permite saber si será necesario, el aporte de injerto óseo, nos permite en definitiva, tomar la mejor decisión para el paciente.

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