Con el uso y el paso de los años, el mobiliario de la casa se va deteriorando. Y las puertas no iban a ser menos, pequeños golpes, deterioro del color o simplemente porque la estética nos deja de convencer, es entonces cuando pensamos en cambiar su apariencia o bien cambiarlas. Es precisamente de esto de lo que vamos a hablar en este post. 

Tal vez pienses como primera opción cambiar las puertas de la casa. Evidentemente esto tiene determinadas ventajas, la principal es el tiempo que te vas a ahorrar. Solo tienes que pensar en el estilo que quieres para tu puerta o el que mejor va a el conjunto de la casa, y una vez elegidas, tan solo en unos días las tendrás en casa. En el peor de los casos, tardará más tiempo si hay que hacerlas a medida. 

No todas las puertas son iguales, entonces ¿sabes cuál es la mejor para ti? 

Empecemos hablando de las puertas de madera. Si quieres este material, estás adquiriendo una puerta duradera, que, con un cuidado bastante simplón, te pueden durar décadas. Nunca pasan de moda, la madera es un material noble que nunca deja de ser tendencia. Además, este material proporciona un aislamiento acústico y térmico, con lo cual es una apuesta segura. Si por el contrario, hablamos de puertas lacadas, estaremos adquiriendo las puertas de más rabiosa actualidad, por lo que vas a encontrar muchos lugares donde adquirir estas puertas. Incluso puede resultar más económico que adquirir las de madera. Y por último, para renovar la apariencia de tu casa, puedes apostar por puertas pintadas que pueden ser de cualquier material. De la misma forma que si fueran lacadas, solo tienes que pensar cuál es el color que más te interesa y comprarlas, en este caso sí que te decimos, que si prestamos especial atención a los colores que adornan las paredes de tu casa, de la misma forma debes de cuidar los colores que tengan tus puertas. 

Pero también es cierto, que hay otra opción. Como bien hemos dicho, las puertas sufren el propio deterioro del uso, pero tal vez en lugar de comprar unas puertas nuevas, quieras reciclar las que ya tienes. Para esto, tal vez puedas pensar en lacar puertas en blanco. Con un lacado de las mismas, vas a conseguir que las puertas luzcan como si fueran nuevas, sin necesidad de serlo. Como su nombre indica, lacar es la acción de cubrir una superficie con una capa de laca. Lo normal es que se aplique con una pistola especial, que pulverice el esmalte, y aunque te pueda parecer algo sencillo, no es para nada un procedimiento fácil. Lo primero que necesitan las puertas que van a ser lacadas, es un lijado inicial, para poder aplicar una imprimación que ayuda a la laca a fijarse mejor. Después se realiza otro lijado al que le sigue la primera capa de laca, y repites estos dos últimos pasos, el del lijado fino y el lacado, y después se aplica otra vez el lacado y en caso de querer alguna textura es el momento de proporcionar. En condiciones muy propicias, es decir, teniendo un lugar que te permita realizar este tratamiento, libre de suciedad y en el que nada se pueda ni golpear ni estropear, es un tratamiento cómodo y suele tener un acabado bastante bueno. Eso sí, uno de los detalles más importantes es hacer caso a los tiempos que necesita de secado entre capas, eso siempre lo debe de indicar el fabricante de la laca. 

En cuanto a si contratar a alguien que te realice el lacado, o bien hacerlo tú mismo, eso depende de lo que te quieras gastar y de lo manitas que sea, o de si tienes algún sitio apropiado para realizarlo como hemos dicho. 

En el caso de que te lances a la aventura por ti mismo, lo primero que debes de saber son los materiales que vas a necesitar, como, por ejemplo: lija fina, compresor, pistola de pintar, esmalte, cinta de carrocero, o bien rodillos. Eso sí, para hacerlo con rodillo, debes de tener claro que no es tan sencillo como si lo hicieras con pistola. Puedes elegir el color que quieras. Piensa también si tiene algún golpe la puerta, porque en tal caso, vas a necesitar masilla o pasta para quitar cualquier golpe, y que la puerta esté igualada, lo mismo si tiene rozaduras o bien si tuviera alguna grieta. Además, si hubiera algún tipo de problema en la puerta, puede fomentar que el lacado se agriete y no tenga el acabado que debiera. Como ves, no es para nada imposible hacerlo tu mism@, pero tampoco es un trámite que se realice en unos pocos minutos, más bien todo lo contrario, el problema que tiene realizarlo uno mismo, es el tiempo que te va a llevar realizar los diferentes lijados y las diferentes manos del propio lacado. Por cierto, aunque pueda parecer innecesario, si lo vas a hacer por ti mismo, piensa en que necesitas un buzo y gorro, si no quieres terminar impregnado de la laca, es muy complicado que no manches ni que te manches. Y siendo un esmalte, suele ser muy complicado deshacerse de sus manchas. 

En el caso de contar con un profesional que te pueda realizar esto, cuando le pidas presupuesto, debes de preguntarle si en el precio que te dé por puerta, entra el montaje de la puerta y el desmontarla de su lugar original, más que nada porque muchas veces no se incluye esto y luego conlleva un sobrecoste.  

Ahora solo tienes que sopesar si tus puertas merecen la pena, si son de calidad como para invertir en que un profesional o tú mismo las laques, o bien si es preferible cambiarlas y comprarlas nuevas. O también sopesa con diferentes presupuestos qué opción es la que mejor se adapta a tu bolsillo, siempre sopesando calidad precio y la experiencia o acabados de los profesionales a los que quieras acudir. 

Esperamos haberte ayudado un poco a la hora de decidir sobre qué hacer con tus puertas. 

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