Tal vez estés pensando en comprar una moto, y entre otras muchas dudas, no sepas si cogerla nueva o de segunda mano. Si estás más interesado por esta segunda opción, vamos a darte una serie de tips para que revises la moto que vayas a comprar para que no te salga rana. ¡Así que sigue leyendo! 

Debes de tener claro que, como cualquier otro objeto, una moto tiene un precio en el mercado. La persona que te lo venda podrá pedirte más o menos, por lo que te recomendamos que antes de nada sepas lo que costaría esa moto nueva, en un lugar que tenga unos precios normales. Una vez tengas claro eso, ya puedes empezar a comparar con lo que vayas encontrando, teniendo un poco más claro que es mucho o poco para esa moto con respecto a su precio original y los años con los que la compres, que también va a devaluar su precio. En caso de que no sepas muy bien por dónde empezar, sí que puedes ir a algún taller que tengas cierta confianza y preguntar sobre esa moto, ellos te podrán también explicar un poco sobre qué precio anda.  

Una vez tengas claro esto, pasamos a preguntar o más bien comprobar, determinados puntos, que, aunque en el caso de las motos puedan hacernos pasar una moto que esté muy vieja por una seminueva, intentaremos comprobar en los siguientes puntos el estado real de la moto.  

  1. Uno de los primeros puntos que te debe de interesar, es los kilómetros que tiene la moto. Fíjate en el estado de los reposapiés y de los pedales, y por supuesto en cómo están los puños. Si marca pocos kilómetros y sin embargo tiene muy desgastadas estas piezas, algo no cuadra, debes desconfiar. O eso, o no la ha cuidado demasiado mal, cosa que también le restaría puntos.  
  2. Debes revisar las soldaduras que pueda tener el chasis, que sean piezas de fábrica y que por lo tanto no las hayan retocado. Si no está en perfecto estado, debes de pensar que tal vez la moto haya sufrido algún tipo de accidente. Revisa, aunque esto sea más sencillo, las ruedas. Mira deformaciones, si hay alguna en el neumático, se puede deber a que no han tenido una presión incorrecta, pero también por que haya algún tipo de deformación en el chasis o que las suspensiones no estén en perfecto estado.  
  3. Por supuesto, te debe de preocupar como está el motor. Salvo que sea algo muy evidente, como que pierde aceite, no es sencillo ver en qué estado está el motor, pero hay algún detalle que te puede dar pistas. Por ejemplo: un motor, si está en buen estado, aunque esté en frío debe de arrancar de forma sencilla. Si cuando la vayas a ver, te das cuenta que te la ha arrancado antes, que está caliente, desconfía. Una vez esté caliente la moto, comprueba como coge temperatura el radiador, si lo hace por igual y si no aparecen pérdidas de aceite ni de agua. 
  4. Comprobar la transmisión. No solo te vayas a la correa, la cadena o el cardan. La transmisión es todo lo que engloba desde el motor hasta la rueda trasera, es decir, engloba también el embrague, la transmisión final y por supuesto la caja de cambios. Te recomendamos que revises el embrague, que además de comprobar el tacto en la maneta, también intenta meter una marcha y salir, y si se cala, está todo perfecto, pero si patina, algo no va bien, o está desgastado o no lo tiene a punto. También ten en cuenta la cadena, que los tensores estén bien, los piñones estén rectos y las puntas paralelas y completas, si por un casual te das cuenta que los dientes están afilados, que hay de diferentes alturas entre ellos, etc., piensa que se ha cambiado la transmisión al completo. La caja de cambios también debe de estar bien, debe girar de forma silenciosa y permita que las marchas entren sin ningún tipo de dificultad. 
  5. Aunque muchos propietarios son reticentes, te recomendamos que intentes probarla. En muchos casos son reticentes, porque carecen de seguro para ellas, por eso, si te decides por alguna de ellas y de la casa del propietario la vas a sacar rodando, comprueba que tenga seguro y si no, házselo. Otros propietarios no lo permiten, por miedo a que les roben la moto o bien a que te caigas con ella, intenta negociar dejando tu documentación al dueño, y por supuesto conduciendo con cuidado. Si te permiten una vuelta en ella, comprueba los ruidos que hace, si hace algún tipo de traqueteo la transmisión o lo que hemos hablado del embrague. Revisa los frenos, la dirección si hace algún ruido o no y por supuesto revisa que el motor responda correctamente, y revisa los frenos.  

Siempre que veas algo mejorable negocia con el propietario, o bien para que te baje el precio, o bien para que te lo arregle. Siempre puedes convenir con el dueño, llevarla a un taller para que te la revise, y vean si el vendedor ha sido sincero contigo. Si se niega, debes de desconfiar, porque si te ha dicho la verdad del estado de la moto, no tiene por qué negarse a hacer esto. De igual forma te recomendamos que mires en tiendas también las motos que tienen de segunda mano, porque desde aquí te decimos que es buena opción ir a una tienda oficial, ellos normalmente quieren vender un producto y no tener problemas que vengan de este, por lo que sueles ser francos, y suelen incluso tener precios más competitivos o al menos ajustados a el estado de la moto. Y si no, al menos estos podrán decir te si lo que estás buscando te conviene, si es la moto que necesitas o si se ajusta a tus necesidades, al final poder contar con un profesional en la materia, puede solucionar muchas dudas, para que después puedas realizar una buena compra. 

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